La Vía Romana: un legado histórico de Italia a Hispania a su paso por La Rioja
La Vía Romana, una antigua calzada militar que conectaba Milán con Hispania, dejó una profunda huella en el norte peninsular, llegando hasta León. En su recorrido por La Rioja, esta vía, construida por las legiones romanas, atravesaba localidades como Alfaro y Calahorra, vertebrando la región y facilitando el comercio. Conocida también como Vía XXXII, su trazado coincidía con el camino de vuelta entre Astorga y Tarragona. La presencia de miliarios en Alfaro y Calahorra data su construcción entre los años 6 y 9 d.C. Ciudades imperiales como Graccurris (Alfaro) y Calagurrris (Calahorra) surgieron a su vera, y su importancia comercial se acentuó hasta Varea (Logroño), el último puerto fluvial del Ebro. Tras la caída del Imperio Romano, la Vía Romana evolucionó, sirviendo como ruta pecuaria, divisoria municipal, primitiva ruta jacobea y camino real. Sin embargo, las transformaciones territoriales del siglo XX han provocado su desaparición en muchos tramos, conservándose vestigios en localidades como Tormantos, donde parte de su trazado se solapa con la carretera LR-200 y el casco urbano.











