La pasión por los libros de viejo: un tesoro al alcance de todos
La autora evoca la nostalgia de su infancia, marcada por la escasez de libros y el descubrimiento de librerías de saldo. Relata cómo estos establecimientos se convirtieron en su refugio, permitiéndole construir su propia biblioteca y alimentar su amor por la lectura. Recuerda con cariño sus visitas a librerías de viejo en distintas ciudades, desde Salamanca hasta París y La Habana, destacando la atmósfera única y los tesoros ocultos que albergan. Estos lugares no solo ofrecen libros, sino también fragmentos de historias y recuerdos de sus anteriores dueños. Las librerías de viejo y las ferias del libro antiguo son presentadas como espacios democráticos para lectores de todas las edades y condiciones económicas. Son un lugar donde encontrar desde primeras ediciones hasta cuentos infantiles, fomentando el conocimiento, la sabiduría y la bondad entre quienes las frecuentan.
