
El Corpus Christi de Guadalajara: historia y tradición de una fiesta centenaria
La festividad del Corpus Christi en Guadalajara se distingue por su procesión, un evento de gran arraigo histórico y cultural en la ciudad. Su singularidad radica en la representación alegórica de Jesús y los doce apóstoles, una tradición que se remonta a la Edad Media y que ha perdurado hasta nuestros días gracias al compromiso de la cofradía de los Apóstoles. Los registros del Concejo de Guadalajara de 1454 son la primera evidencia documental de esta celebración, confirmando la continuidad de la procesión de los apóstoles como el elemento más emblemático. Desde mediados del siglo XV, el Concejo asumió la responsabilidad total de la organización y financiación de la comitiva, incluyendo la caracterización de personajes bíblicos, la adquisición de la custodia y la contratación de músicos y danzantes. Con el paso de los siglos, la procesión evolucionó, incorporando elementos lúdicos que desvirtuaron su función didáctica original. A pesar de una Real Orden de Carlos III que prohibía la presencia de personajes como gigantes y cabezudos, en Guadalajara la cofradía de los Apóstoles mantuvo su participación. En las últimas décadas, la celebración se ha enriquecido con alfombras de flores y la renovación del baldaquino que porta la Sagrada Forma, manteniendo viva la esencia de esta histórica manifestación religiosa y popular.












