
Arguayoda: un oasis rural entre barrancos y palmeras
Arguayoda, un pintoresco caserío en la isla, se presenta como un oasis entre palmeras y tuneras. Ubicado en la lomada que lleva su nombre, este enclave está protegido por los barrancos de La Negra y Erque, que desembocan en playas de singular belleza. El paisaje de Arguayoda varía drásticamente con las estaciones, transformándose de un paraje verde en invierno a una dorada llanura en verano. El acceso a este barrio permite descubrir la Ermita de San Lorenzo, cuya festividad se celebra el 10 de agosto, y otros caseríos como El Drago y La Manteca, donde aún se pueden contemplar higueras y almendros. La plaza del pueblo alberga la Ermita de San Sebastián, festejada el 20 de enero, y ofrece vistas espectaculares de La Fortaleza de Chipude y La Playa de la Negra. La zona es también hábitat de rebaños de cabras, ovejas y burros, y cuenta con una red de senderos para explorar sus alrededores.













